‘Democracia’ (entre comillas)

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‘Democracia’ (entre comillas)

En el discurso de Gettysburg, considerado como uno de los más significativos en la historia de la humanidad, el entonces presidente norteamericano Abraham Lincoln definió a la democracia como el Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Dicho de otra forma, la democracia es la forma de organización por la cual las decisiones colectivas son adoptadas por la ciudadanía mediante mecanismos de participación directa o indirecta. Al respecto, repetía nuestro vecino “independiente” venido a menos: “la raza manda”. 

El pasado 8 de noviembre el mundo entero se paralizó ante la jornada electoral de los Estados Unidos. Ya desde las precampañas de los partidos Demócrata y Republicano, un personaje llamó poderosamente la atención gracias a un discurso racista, misógino y carente de ideas concretas. Las apuestas entonces no corrían a favor de Donald Trump.

Escuché recurrentemente que el excéntrico magnate sólo jugaba a ser precandidato y, con ello, le ponía “sal y pimienta” al proceso, pero que no sería nunca el abanderado del Partido Republicano. Para sorpresa de no pocos, el neoyorkino logró el triunfo en la elección interna de su partido y empezó su carrera rumbo a la Casa Blanca. Frente a él, Hillary Diane Rodham Clinton se convertía en la primera mujer que representaba a los demócratas como candidata a la Presidencia de los Estados Unidos.

Ya durante la campaña, tan simple y básico fue el discurso de Trump, que anuló cualquier posibilidad de debate con su contrincante. El magnate obtuvo el respaldo de los electores como lo hace tradicionalmente cualquier representante de la derecha: a través del miedo. A decir de Gernot Ernst, conejero del Partido de Izquierda Socialista de Noruega: “La derecha sabe bien lo que hace cuando les habla a las audiencias. Crean enemigos abstractos: migrantes, homosexuales, mujeres, anarquistas; en ellos se funda la razón del miedo”. El güero Trump nos utilizó de enemigos y los mexicanos caímos en el garlito. Supo hablarle al norteamericano promedio y con ello logró alzarse con el triunfo en los comicios. Sin embargo, aunque el magnate será el próximo Presidente de los Estados Unidos, no fue el candidato que obtuvo la mayoría de votos directos. Si el vecino país del norte es la nación más poderosa del mundo, sería de esperarse que su democracia también fuera la más avanzada; sin embargo, no es así.

En principio, en los Estados Unidos pueden votar los ciudadanos mayores de 18 años que se hayan registrado previamente para tal efecto. Pero, ¿cómo es el sistema de votación en la elección presidencial? Los electores emiten su voto a favor de uno u otro candidato (hasta ahí el sistema funciona igual que el nuestro); por otro lado, a cada Estado corresponde un número determinado de “votos electorales” que se calcula a partir de su población. Los estados que más votos representan son: California con 55, Texas con 38, Nueva York y Florida con 29 cada uno. El detalle está en que, por ejemplo, el candidato que obtiene más sufragios a su favor en California, consigue el total de los 55. Por eso que se dice que hay sólo 538 “votos” en disputa, que son los que en suma representan cada uno de los estados. ¿Me expliqué mamá? Si no es así, espero me entiendas con la siguiente afirmación: los estadounidenses votaron en su mayoría por Hillary. En el voto directo la candidata demócrata obtuvo un millón de votos más que el magnate republicano; sin embargo, este último llegará a la Casa Blanca por el sistema de Colegio Electoral, que pondera los votos por estados. Dicho de otra forma, Trump perdió, pero ganó.

Aquí en confianza, me permito afirmarlo, el actual modelo democrático norteamericano ha marcado una enorme brecha entre la realidad y el principio defendido por Lincoln, lo que le ha merecido serias críticas. Ahora por virtud de ese sistema, el Presidente de los Estados Unidos será el hombre que plantea, entre otras acciones, repatriar a cientos de miles de connacionales que se encuentran en territorio norteamericano, y construir un muro (que por cierto en parte ya existe) para evitar su regreso. El resultado electoral que conmocionó al mundo ha sido motivo de variadas reacciones. Todos tienen una opinión. El caos está por venir, aseguran unos; lo predijo Nostradamus y hasta Los Simpson, afirman otros. Y ante escenarios caóticos, recuerdo la simpática frase que en alguna ocasión mencionó mi padrino Miguel Rodríguez: “Si se acaba el mundo, yo me voy pa’ General Cepeda”.

@Ivo_Garza