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Expande Wanda su imperio cinematográfico
El conglomerado chino Wanda ha ampliado su imperio cinematográfico con la adquisición del exhibidor británico Odeon & UCI, mientras ya negocia la compra del 49 % de los estudios Paramount.
Los últimos movimientos del grupo propiedad del magnate Wang Jianlin, una de las mayores fortunas de China y dueño del 20 % de las acciones del club español de fútbol Atlético de Madrid, apuntan a que ha puesto el foco en la industria cinematográfica.
Wang fundó su empresa, Dalian Wanda Group, en 1988 y se enriqueció con el entonces naciente mercado inmobiliario chino -hasta la década de 1990 la vivienda era en China un servicio que prestaba el Estado- hasta convertirse en uno de los multimillonarios más poderosos del país.
Aunque el magnate empezó a levantar su gigante corporativo en el negocio del ladrillo, en los últimos años ha decidido diversificarla y reorientarla hacia el sector servicios, una estrategia en la que el cine ha tenido un papel protagonista.
La nueva conquista cinematográfica del imperio Wanda le permite consolidar su posición de dominio mundial en la exhibición de películas con el control de Odeon & UCI, la mayor cadena de salas de Europa con 7,600 pantallas en ocho países.
Wanda, que posee la mayor red de cines de China a través de su filial Wanda Cinema Line (con más de 2,500 pantallas en el país), ya se aupó al liderazgo global de este campo en 2013 al formalizar la compra de la operadora de cines estadounidense AMC Entertainment (con casi 5,000 pantallas en Norteamérica).
Posteriormente, en 2014, se hizo con el control de la australiana Hoyts Cinema, la segunda mayor operadora de Oceanía con más de 400 pantallas y este año presentó una propuesta a la también estadounidense Carmike que, si fuera aceptada, afianzaría su posición en el mayor mercado mundial del sector.
Aprovechando la devaluación de la libra esterlina tras el "brexit", el conglomerado chino, a través de su subsidiaria AMC, pagará 921 millones de libras (1,215 millones de dólares) por Odeon & UCI, pero este gasto no ha saciado el apetito inversor de la empresa que preside Wang Jianlin.
Wanda tiene en el punto de mira a otra empresa en apuros, en su caso por problemas de gobierno corporativo: el grupo de comunicación estadounidense Viacom, con el que negocia la compra de una participación del 49 % en los estudios de cine Paramount Pictures.
Viacom busca un oferta que valore a Paramount entre los 8,000 y los 10,000 millones de dólares, por lo que Wanda pagaría la mitad de esas cifras para entrar en el accionariado de Paramount, según reveló esta semana Efe Dow Jones.
En lo que se refiere a la producción cinematográfica, la posición de Wanda en el ámbito global no es de liderazgo, aunque va dando pasos en ese sentido.
El pasado mes de enero, la empresa china anunció la adquisición de los estudios de cine estadounidenses Legendary, responsables de las franquicias "Godzilla" y del "Batman" de Christopher Nolan, así como de recientes éxitos de taquilla como "Warcraft", que se suman a su productora Wanda Pictures, centrada en el gigante asiático.
De materializarse las conversaciones con Viacom por Paramount, Wanda entraría en una "major", una de las seis grandes productoras de Hollywood junto con Universal, Walt Disney, Warner Bros, 20th Century Fox y Columbia.
Además, esta operación reforzaría una de las viejas ambiciones de Wang, crear una versión china de Hollywood, un proyecto en el que trabaja desde 2013 en la ciudad costera de Qingdao (este de China) bajo el nombre de Metrópolis del Cine Oriental.
De momento, el campo de la distribución es el único que se le resiste a Wanda en la industria cinematográfica, puesto que sólo cuenta con un activo en ese ámbito, Wuzhou Film Distribution, que no opera más allá de China.
Con una facturación de 119,930 millones de yuanes (18.000 millones de dólares) entre enero y junio, un 10.6 % más que en el primer semestre de 2015, el grupo presidido por Wang parece decidido a seguir diversificando su cartera de negocios.
La agresiva estrategia de expansión del imperio Wanda está sorprendiendo allá por donde pasa y, dado que el conglomerado no cotiza en Bolsa y no hace públicas sus cuentas, queda la duda de si podrá mantener su actual ritmo de adquisiciones.