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Recibe el año en Moscú
Aunque la iluminación navideña es moneda común en las principales capitales europeas, es difícil no quedar impresionado por el extraordinario despliegue de decoración que inunda Moscú desde que cae la noche, apenas a las 4 de la tarde, hasta que amanece pasadas las 9 de la mañana.
Los rusos no celebran la Navidad católica, pero sí el Fin de Año y la Navidad ortodoxa, esta última el 7 de enero y, como cada año, la ciudad se engalana e ilumina desde mediados de diciembre hasta un mes más tarde.
Desde el 18 de diciembre y hasta el 14 de enero se instalan bucólicos mercadillos de Año Nuevo en cada barrio y en los lugares más céntricos y emblemáticos de la capital, delante de la Plaza Roja, frente al teatro Bolshoi o en el encantador Anillo de los Bulevares, que rodea todo el núcleo central de la ciudad a lo largo de 9 kilómetros.
UN TOBOGÁN DE HIELO DE 100 METROS
La aldea de fin de año montada en la plaza Manezh, frente a la Plaza Roja y el Kremlin, está presidida por un enorme árbol de 17 metros de altura y un globo terráqueo gigante de igual dimensión, donde destaca un mapa de Rusia y al que se puede entrar para fotografiarse.
Cerca, en la plaza de la Revolución, entre el Museo de Historia y el hotel Four Seasons “Moscú”, hace las delicias de niños y jóvenes un tobogán de hielo de 7 metros de altura y cien de largo.
En plena Plaza Roja residentes y visitantes pueden patinar en la gran pista de hielo situada en el centro, mientras las murallas y torres del Kremlin se delinean con filas de minúsculas luces que dan un aire de cuento de hadas al conjunto.
Los grandes almacenes más lujosos y antiguos de la capital, como el GUM, en la Plaza Roja, o el TSUM, en la cercana calle Petrovka, tampoco escatiman en decoración y luces, y los comercios de la calle Tverskaya visten a sus maniquíes para la ocasión.
El famoso centro comercial "Dietski Mir" (El mundo de los niños), reabierto hace unos meses después de varios años de renovación, se impone de forma monumental en la plaza Lubianka, con sus gigantescas siluetas de peluches luminosos y un par de botas de fieltro que servirían a Gargantúa o Pantagruel presidendo una de las entradas.
En distintos emplazamientos del centro de Moscú brillan enormes cifras del próximo año, 2016, todos diferentes, pero siempre con la particularidad de que el 0 es un arco por debajo del que se puede pasar.
Uno de estos grandes 2016 se sitúa en la plaza de la Revolución, junto a la estatua de Marx, y a un costado del legendario hotel Metropol.
ÁRBOLES DE NAVIDAD GIGANTES
Enfrente, la calle peatonal Petrovka se ilumina con filas de siluetas de bailarines, que llevan hasta el Anillo de los Bulevares.
En uno de ellos, el Bulevar Tverskoi, dos largos pasillos centelleantes, el mayor de hasta 100 metros, permiten pasear bajo un arco de luces donde niños y mayores se paran a hacerse fotos o selfis.
A lo largo de los bulevares hay otras aldeas navideñas, más cifras gigantes de 2016, estatuas de hadas, osos, trineos, conejos, lobos, cabañas de madera donde comer algo o comprar velas, gorros de lana, adornos navideños, flores de lavanda o simplemente sentirse como en un cuento.
El Ayuntamiento ha instalado este año 62 árboles de Navidad gigantes, que se elevan entre 11 y 27 metros en distintos barrios y en las calles del centro de la ciudad.
La mitad son de estilo clásico, la otra mitad en forma de cono, y todos son diferentes, en sus colores y sus motivos de decoración, desde estrellas hasta campanillas, pasando por lucecitas, ángeles bordados, botas de fieltro, manoplas, paquetes de regalos o brillantes bolas.
Varios de ellos son interactivos, en sus bases se han instalado composiciones invernales como osos blancos con regalos con quienes los visitantes pueden fotografiarse.
En total, de estos enormes abetos navideños cuelgan 63.000 adornos, que ilustran distintas épocas históricas.
Pero además, catorce fuentes luminosas de hasta cinco metros de altura y entre siete y doce metros de diámetro iluminan calles, plazas y avenidas.
Amapolas, tréboles, lirios, lotos o campanillas arrancan del centro de algunas de ellas para crecer y abrirse en un estallido de luz.
Otras fuentes dibujan estrellas, cascadas, ondas de nieve o motivos de cuentos populares. Moscú brilla de noche.
Para recordar:
> Desde el 18 de diciembre y hasta el 14 de enero se instalan bucólicos mercadillos de Año Nuevo en cada barrio y en los lugares más céntricos y emblemáticos de la capital, delante de la Plaza Roja, frente al teatro Bolshoi o en el encantador Anillo de los Bulevares.
El dato:
> Del más de medio centenar de abetos navideños gigantes de Moscú cuelgan 63.000 adornos, que ilustran distintas épocas históricas. Pero además, catorce fuentes luminosas de hasta cinco metros de altura y entre siete y doce metros de diámetro iluminan calles, plazas y avenidas.