Mirador 30-11-2015

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Mirador 30-11-2015

Temo mirarme en ese espejo.

Es el del viejo ropero que está en la casa de Ábrego. “Espejo de siete lunas” se le llamaba antes, por su calidad: si pones frente a él una vela encendida el azogue reflejará su luz siete veces en la profundidad.

Un día me vi en el espejo, y desde su fondo me miraron siete antepasados. Ahí mi padre, mi abuelo, mi bisabuelo y mi tatarabuelo, con las sombras de los que fueron antes, hasta la séptima generación. Ahí estaré con ellos cuando me llegue el turno. A mi llegada yo seré el primero. Luego el segundo, y enseguida el tercero. Después de la séptima sombra desapareceré.

Aparecer, y luego desaparecer; tal es el destino del hombre. Y entre la aparición y la desaparición sólo apariencias.

Eso me dice el silencioso espejo.      

Por eso me da miedo verme en él: porque me dice la verdad.

Soy hombre, y por lo tanto le tengo miedo a la verdad.

¡Hasta mañana!...